Embarazada, ¿y ahora qué?

http://Foto de Suhyeon Choi en Unsplash

Cuando me quedé embarazada por primera vez, ya llevaba unos 6 años practicando hatha yoga.

En aquel momento, no era fácil encontrar un centro o profesor/a que me asesorara en cuanto a cómo modificar mi práctica, y aquello me frustraba muchas veces. En mi segundo embarazo, poco tiempo después del primero, fui yo misma la que empezó a investigar y a buscar material de yoga prenatal en la web, donde casi todas las publicaciones eran en inglés. Gracias a ello, conseguí diseñarme mis propias secuencias con las que me sentía cómoda y capaz de practicar 2-3 días en semana.

He de confesar, que a pesar de todo lo que conseguí, que era mucho, en ningún momento me preocupé de cuidar mi transverso ni mi periné. Ni siquiera sabía lo que era! Fue a posteriori, en el puerperio, cuando descubrí aquellas partes de mi cuerpo y, a largo plazo, aprendí que eran muy importantes no sólo estéticamente, sino para nuestra higiene postural, para evitar prolapsos, disfunciones, etc.

Entonces me preguntaba si había alguna forma de comenzar a trabajarlo ya durante el embarazo. Preparar nuestro cuerpo para que se viera mínimamente afectado y su recuperación fuera más fácil.

Fue así como se gesta la idea de este método, que me ha llevado años de estudio y experimentación. A día de hoy, con mi tercer embarazo, sigo buscando mejorar cada asana, pranayama y secuencia.

Muchas de vosotras llegáis a mí, bien porque lleváis tiempo practicando y necesitáis saber qué modificar, o porque nunca habéis practicado pero os lo han recomendado.

Lo que siempre os pido, antes de empezar cualquier tipo de actividad que no hayáis realizado antes, es que os aseguréis pidiendo opinión a vuestro ginecólogo previamente.

En la primera clase siempre hay una entrevista inicial donde, aparte de conocernos, voy a conocer más sobre vuestro cuerpo y vuestro embarazo. La idea y lo ideal, es que tengáis un yoga adaptado totalmente a vuestras necesidades, que, de alguna manera, sea exclusivo para cada una, porque cada una tiene una condición física, mental y emocional, y cada embarazo es completamente diferente.

Una vez que os he conocido y tengo las claves para diseñar vuestra práctica, lo básico será siempre trabajar pranayamas, musculatura profunda, algo de saludos al sol para dar ritmo a nuestro corazón, trabajo de fuerza a través de los vinyasas, movilidad de la pelvis y meditación guiada, para conectar con tu presente y, por supuesto, con tu bebé. Por supuesto, las prácticas se verán de nuevo modificadas a medida que nuestro físico va evolucionando.

Comienza con este un bloque de posts sobre el embarazo, con tips, asanas, ejercicios y visualizaciones que os ayudarán en vuestro día a día y os engancharán al yoga, sin duda!

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