Ciclo (III): Fase menstrual

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Quiero empezar por nuestra fase menstrual porque es la que da nombre a todo el proceso del ciclo. Hasta hace muy poquito, parecía que el momento del sangrado era lo que identificaba a todo el ciclo y las demás fases estaban un poco en la sombra. Sin nombre, sin “personalidad” propia. Nuestro ciclo dura desde el primer día de sangrado hasta el primer día del siguiente.

Si has comenzado a hacer tu ciclograma o ya llevas tiempo haciéndolo, habrás visto que tus estados de ánimo, tu físico, tu apetito, las ganas de sexo, de hacer ejercicio o de relacionarte con los demás, cambian según van pasando los días. No somos las mismas hoy que la próxima semana. LA MUJER ES UNA Y MUCHAS A LA VEZ. Y, además, esto responde a un patrón: SOMOS CÍCLICAS.

Aquí radica la belleza de nuestra esencia; la feminidad. ¿O sigues viendo tu ciclo menstrual es un “coñazo” (permitidme la expresión 🙂 ).

Confieso que hasta hace relativamente muy poco tiempo, todo lo que oía acerca de tener la regla, (días de sangrado), lo convertía en un suplicio. Desde que tuve mi primera regla, he tenido una “relación distante” hasta no hace mucho. Teniendo en cuenta la poca información que me dieron en casa y en el colegio, para mí, que seguía siendo una niña (por mucho que te digan que te conviertes en una mujer) menstruar significaba no poder jugar a gusto con mis amigas porque la compresa me incomodaba y no quería que nadie notara que la llevaba puesta, que no podría bañarme en la piscina o en la playa, que si dolía era normal (así somos de sufridas, claro…) o que tenía que tener cuidado con los chicos…

Reconciliarme con ella, me obligó a observarme atentamente sobre todo en los días de sangrado, primero, y registrar todo lo que sentía y vivía.

Esta fase menstrual es perfecta para ir a mínimos. Me explico, es momento para bajar revoluciones y darnos ese espacio, mimos y descanso que nuestro cuerpo pide a gritos.

QUÉ LE SUCEDE A MI CUERPO EN ESTE MOMENTO:

Para ponernos en contexto, lo que ha ocurre previamente al sangrado es que tras liberarse el óvulo del ovario hacia las trompas, aparece un tejido rico en colesterol (como una especie de moco en las pareces del útero). Este tejido, a su vez, genera grandes cantidades de progesterona, que ayudan a mantener y engrosar el endometrio para acunar y alimentar el posible óvulo fecundado.

Al no tener lugar la fecundación, este folículo se contrae y, automáticamente, bajan los niveles de progesterona y estrógenos que nuestro cuerpo, en teoría, ya no necesita. El endometrio comienza a desprenderse y llega el sangrado.

A partir del primer día de sangrado entraríamos en la fase folicular, que durará aproximadamente hasta el día 14 de nuestro ciclo, de los que este proceso de sangrado suele ocupar la mitad (en unos casos más y otros menos).

A nivel hormonal, todas las hormonas que intervienen en nuestro ciclo (folículo estimulante, luteinizante, estrógenos y progesterona) están aún bajas.

Los opiáceos endógenos (endorfinas, dinorfinas, encefalinas) también están bajos aún.

Durante los días de sangrado, nuestro cuerpo tiene menor capacidad para quemar grasas, porque el metabolismo es más lento y porque hay mayor tolerancia a los carbohidratos y usamos más glucógeno como combustible, en lugar de grasa.

La falta de hierro en sangre o la disminución de glóbulos rojos, puede dar lugar también a una bajada de los niveles de hemoglobina. Y, por otro lado, a raíz de que los estrógenos están bajos, nuestra capacidad para asimilar el calcio es menor.

Teniendo en cuenta todo esto, podemos ver cómo nos va a afectar en cada plano.

CÓMO NOS SENTIMOS FÍSICAMENTE:

  • El cuerpo tiene menos energía física y necesita dormir, descansar más. La falta de hierro, sobre todo si tenemos reglas abundantes, provoca cansancio, malestar general, dolor de cabeza…
  • Estamos más conectadas con las necesidades primarias, con la naturaleza.
  • Aún nos vemos hinchadas, porque desde pocos días antes de la regla somos más propensas a retener líquidos.
  • Puede que la líbido aún esté baja o que, por el contrario, tus relaciones sexuales sean más intensas, más espirituales.
  • El sistema inmune se deprime.
  • La piel se reseca.
  • La temperatura corporal es baja.

CÓMO ACTÚA NUESTRA MENTE:

  • Debido a la disminución de hemoglobina, estamos más despistadas, los procesos mentales se vuelven más lentos, caóticos, ilógicos.
  • Baja la capacidad de concentración.
  • Aumenta nuestra intuición y los sueños (subconsciente) alzan la voz.
  • Es la fase de la introspección, por tanto estamos menos sociables.

CÓMO ESTÁN NUESTRAS EMOCIONES:

  • Debido a que aún los niveles de progesterona y estrógenos aún están bajitos, neurotransmisores como la serotonina y la dopamina, también están bajos, y todo esto influye en que haya aún algún resquicio de ansiedad, depresión, estrés… pero ya deberían ir desapareciendo.
  • Las emociones salen a la superficie con facilidad.

“… si la mujer permite que la fase menstrual sea la dominante, puede desarrollar una tendencia a vivir en un mundo de sueños o fantasías que le harán perder el contacto con el mundo real”

Luna Roja, Miranda Gray

Ahora ya, vamos al grano…

CÓMO VOY A ENFOCAR MI PRÁCTICA DE YOGA:

Teniendo en cuenta que en esta fase nuestra intuición es libre, qué mejor forma que hacerle caso, ¿no?

Os invito a que prestéis especial atención a lo que os pide vuestro cuerpo, es un buen momento para la autoescucha. Luchar contra lo que nos dice, a posteriori nos puede desequilibrar.

Desde mi experiencia, el cuerpo me pide descanso, mucho descanso. Recogimiento. Estar en casa, que me dé el sol. Dormir hasta “dolerme el cuerpo”. Siento que mis procesos mentales son más lentos, y me noto aturullada, a veces se me traban las palabras o, incluso, cambio el orden de sílabas y palabras en una misma frase.

Así que mi práctica va a mínimos. No busco meditar tampoco, simplemente, le doy descanso a la mente a través de las asanas, buscando su confort, que se sienta bien. Nada de saludos al sol, me muevo si me apetece pero muy suave y fluido, al ritmo de una respiración suave, sin retenciones ni cortes. Siento la unión de movimiento y respiración y me siento afortunada.

Si quieres saber más de las secuencias que trabajo en fase menstrual, puedes asistir a uno de los talleres periódicos sobre “Yoga y Ciclo Menstrual” que organizo en Madrid y otras ciudades de España. Si quieres que te visite en tu ciudad, sólo tienes que escribirme :).

Con mucho cariño,

Miriam.

 

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