Una espalda sana es posible! (II)

espalda

Como ya vimos en el anterior post sobre espalda sana, en la parte física del yoga, como en pilates, todos nuestros movimientos están centrados en una mejora de la salud postural y en la movilidad y flexibilidad de nuestra columna. Una de las cosas que alcanzamos con la práctica es saber en todo momento lo que movemos (mejoramos nuestra propiocepción) y qué reflejo orgánico tiene ese movimiento.

En la primera parte, hablamos del trabajo con ejercicios de tonificación y estiramiento en suelo y de pie, con respiración consciente, ya que estirar no sólo tiene trabajo físico, sino que demanda un trabajo mental y de concentración que sólo se consigue haciendo de nuestra respiración también un trabajo activo. Aparte, nuestra respiración (ya sea abdominal o torácica), nos va a ayudar a soltar tensión de la musculatura intercostal y dorsal.

En este nuevo post, hablaremos, sobre todo de cómo influyen los hábitos alimenticios y las emociones en la salud de nuestra espalda. Así que allá vamos!

 

NUTRICIÓN E HIDRATACIÓN:

De igual forma que nos alimentamos para obtener más rendimiento en una maratón, o para conseguir más densidad muscular, etc.,  también podemos alimentarnos para mejorar nuestra flexibilidad. No voy a entrar mucho en el tema alimentación, sólo diré que hay alimentos ácidos que provocan inflamación de los tejidos y que deberíamos evitar o compensar con la ingesta de otros más alcalinos.

Si queréis saber más sobre alimentos óptimos para vuestros músculos, aquí os dejo un post de Vitonica.

Sobre todo, me gustaría hacer hincapié en la hidratación. Si nuestro cuerpo tiene poca agua, los músculos se secan, acortan y duelen.

– Un hombre debería beber 1l por cada 25kg de peso

– Una mujer debería beber 1l por cada 30kg de peso.

Si bebes alcohol, procura beber al menos un vaso de agua por cada uno de bebida alcohólica para evitar la deshidratación que ésta provoca en tu metabolismo.

 

EMOCIONES: 

Vemos con frecuencia como nuestros estados emocionales pueden repercutir en el resto de nuestro cuerpo y, sin duda alguna, a nivel de la espalda, le generarán un trabajo mecánico importante, condicionando la respiración, por ejemplo, tornando a nuestro tórax rígido, impidiendo que volúmenes de aire necesarios para nuestra vitalidad sean suficientes.

Todo conflicto interno tiene su influencia en el cuerpo. Los bloqueos físicos, son bloqueos emocionales.

Existe una importante relación entre la espalda y muchas enfermedades. De hecho, se cree que el 90% de los padecimientos tienen alguna conexión con la columna vertebral, ya sea que pequeños desplazamientos de las vértebras opriman los nervios que alimentan a nuestros órganos y a distintas partes del cuerpo, dañándolos indirectamente, o que un problema en el cuerpo ocasione una tensión que termine por dañar al sistema nervioso y, en consecuencia, a la columna vertebral.

El estrés es uno de nuestros grandes enemigos, ya todos lo sabemos. Las situaciones de estrés van minando nuestra capacidad de funcionar correctamente. Así, al perder funciones, vamos notando cómo las mismas se traducen en impotencias musculares, orgánicas y hasta mentales.

Nuestra musculatura superior envuelve nuestros hombros y cuello y reflejan nuestro estado emocional: si estamos contentos eso hará que nuestro cuello se presente erguido, nuestro rostro distendido, relajado y sin tensiones pero, por el contrario, las personas tristes, mantienen una mirada baja, cansada, un cuello proyectado hacia adelante, todo les pesa… Nos sentiremos cansados, cuando en realidad no hemos hecho un esfuerzo físico, sino que hemos estado funcionando mal a nivel respiratorio, ya que un tórax deprimido en sus movimientos difícilmente puede recibir el aporte neurológico de forma adecuada. Nuestro diafragma no recibe la orden nerviosa de manera adecuada de su nervio frénico que desciende desde el cuello, el cual está rígido, contracturado.

Nuestras funciones orgánicas se verán afectadas y esto se refleja en una musculatura rígida.

En la zona lumbar se hacen eco problemas como la depresión y el miedo. Se detectan inconvenientes en los órganos reproductores y en la vejiga. La zona lumbar puede influir en el estreñimiento, la irregularidad en la menstruación y hemorroides. También puede generar dolor en la zona, de cabeza, hombros y debilidad ocular, debido a una falta de irrigación sanguínea.

Las vértebras torácicas son relativamente pequeñas y fijas, aunque tienen cierto grado de flexión. Su principal función es servir de conexión para la caja torácica. Sus terminales nerviosas alimentan los principales órganos del cuerpo y están relacionadas con problemas de corazón, pulmones, hígado, riñones, páncreas y estómago. La región torácica es donde más se perciben los efectos de daños en los órganos. Se pueden distinguir problemas como asma, baja presión, úlceras estomacales, problemas cardiacos y diabetes. Un dolor en la zona media de la espalda habla de culpas, sensación de carga. Suelen ser personas que se responsabilizan en exceso por la vida de los demás.

La zona de las cervicales representa la flexibilidad, un dolor en la zona del cuello indica la negación, la inflexibilidad, la terquedad. Un dolor en la zona alta de la espalda puede asociarse a la falta de apoyo emocional, la sensación de no ser amado.

 

En resumen, lograr una espalda sana no es fácil, implica un cambio de hábitos, de estilo de vida, pero es posible. Sólo hay que ser consciente, amarse y buscar el cambio!!

😀

 

 

 

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