Repaso de un año de yoga

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Que 2016 ha sido mi año de yoga, no cabe duda.

Me inicié en la práctica hace más de 10 años, de manera fortuita y causal, cuando en mi trabajo en aquel momento, nos dieron la oportunidad de recibir clases de 1h semanal de mano de Carlos, de Sirsha.

Está claro que aquella pequeña incursión no me dejó indiferente. Al poco tiempo comencé a notar los beneficios físicos (gané en flexibilidad y mejoré en postura, eliminando alguna que otra molestia de espalda), así que decidí profundizar un poco más de mano de otros maestros. Desde entonces, procuré mantenerme siempre en contacto con el yoga y me ha ayudado en mis embarazos enseñándome la importancia del estado de calma y consciencia durante la gestación y en el momento del parto; en mi recuperación física después de cada uno de los partos y, en momentos muy duros y difíciles, aprendiendo poco a poco a contentarme con las situaciones, tratando de poner distancia con las emociones e intentar manejarlas lo mejor posible.

Es tanto lo que he ido aprendiendo en cada asana, cada respiración, cada segundo de meditación, sola o compartida, que decidí ir más allá y certificarme como profesora y, aunque en principio compaginaba trabajo con clases, finalmente, me dí cuenta que el yoga era lo que guiaba mi día a día, mi vida, cómo quería ser, resolver, vivir, disfrutar… Hace justo un año que mi vida gira entorno al yoga. Me dedico profesionalmente al yoga, y también en lo personal. Trato, humildemente, cada vez más, de aplicar cada enseñanza a todas las situaciones que surgen. No siempre sale bien ;), pero me siento orgullosa de la evolución, de las ganas de seguir adelante, profundizando y compartiendo, y dando siempre lo mejor que tengo en mis clases.

Con esta idea nació también un pequeño proyecto que vengo desarrollando en los últimos meses. Con ayuda de un grupocomposicion-home de mujeres en situación difícil, y de mi chico (cómo no :)), que siempre me anima a dar un pasito más, y la paciencia de mis hijos en los almacenes de retales y abalorios…, creé ‘K bags‘, con la ‘k’ como reflejo de mi nombre espiritual: Kalyani. Empezamos creando una colección de fundas para esterilla que las chicas cosieron con todo el cariño del mundo, cuidando cada puntada, tratando los tejidos y adornos como si les fuera la vida en ello y, poco a poco, hemos ido sumando diferentes tipos de bolsos que podéis ver en la web. Esperamos que el resultado os guste tanto como a nosotros.

Gracias por estar ahí! 🙂

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